martes, 9 de septiembre de 2014

EL RENACIMIENTO DEL MITO

Bueno pues vamos de una vez al lio. Hay vehículos y fabricantes que emocionan, que desatan pasiones, que son sinónimo de deportividad y velocidad, referencias del super lujo, pero probablemente ninguna firma recoja tan bien todos estos aspectos como Bugatti.

Bugatti fue fundada por Ettore Bugatti en 1909, y a pesar de su lema, no se si el bueno de il Commendatore se imaginaba lo que su marca seria hoy día. Victorias en Le Mans, pluriválvulas o esa manía tonta que tenía el bueno de Ettore y su hijo de que les gustara más poner compresores a sus vehículos que a un tonto un lápiz, se puede decir que ayudaron a que la firma forjara su leyenda en la época en la que aun el señor Bugatti estaba vivito y coleando, pero por desgracia la muerte del fundador de la marca y de su hijo años antes, hizo que tras la muerte de il Commendatore la firma se fuera a pique.

Por suerte en 1991 un empresario italiano compró el nombre de Bugatti para resurgir la marca, firma que vendió años más tarde al Grupo Volkswagen (Folksvaguen para los colegas) dándole a su por entonces presi Ferdinand Piëch la oportunidad de gastarse un montón de manteca para que sus ingenieros crearan entre otros automóviles (que no conoce ni el tato) el Bugatti Veyron, con el fin de que Floyd Mayweather se malgastara el dinero comprándose solamente 3 y de que muchos aficionados al motor se caguen encima tan solo con oír su nombre.

Sin embargo a pesar de todo lo que supone el Veyron, no quisiera hacer hincapié en ese modelo, sino en otro nacido en esa época de resurrección de Bugatti en los años 90, el EB 110 y su evolución S, y que podría considerarse el padre de la Bugatti moderna.



El EB 110 nació en una época en la que los superdeportivos estaban dominados por un tal Ferrari F40 (no sé si les sonara a ustedes de algo), y en los albores de la vida de un modelito que tampoco conoce casi nadie, salvo media humanidad, el Lamborghini Diablo, y en mi opinión el EB110 podría haber profanados sus escapes sin impunidad sin que el cavallino o el torito hubieran podido hacer nada.




Bromas aparte y sin menospreciar al Ferrari ni al Lambo (que no eran precisamente malos a pesar de que el interior de un Fiat/Seat Panda tenia mas detalles que el del Ferrari) el Bugatti era simplemente una maravilla. Su motor era un doce cilindros de 3,5 litros de cubicaje que ayudado de solo cuatro turbitos tamaño camión de nada desarrollaba 553 CV en la versión normal y 600 en la S alcanzando esta ultima los 350 km/h, frente a los 324 y 325 km/h del Ferrari y el Lamborghini (comprendéis ahora lo de los escapes??) y como era bastante caro y a sus dueños no les hubiera gustado salirse en las curvas pues decidieron ponerle tracción total por si las moscas.




En fin el Bugatti EB 110 toda una maravilla de la automoción y a veces más desconocida de los que debería. Más tarde llegó Volkswagen con sus millones y compraría la marca para crear no un superdeportivo sino EL SUPERDEPORTIVO,  pero eso es otra historia



Ficha técnica
Bugatti EB110
Motor
W12 central trasero, longitudinal.
Cilindrada
3.499 cc
Diámetro y carrera
81 mm x 56,6 mm.
Alimentación
Inyección multipunto, 4 turbocompresores, 2 intercoolers.
Distribución
Doble árbol de levas en cabeza, 5 válvulas por cilindro.
Relación de compresión
8:1
Potencia máxima
EB110: 553 CV a 8.000 rpm.
EB110 SS: 600 CV a 8.250 rpm.
Par máximo
EB110: 608 Nm a 3.700 rpm.
EB110 SS: 637 Nm a 3800 rpm.
Transmisión
Cambio manual de 6 marchas.
Tracción
Integral permanente, con reparto de potencia del 73% a la parte trasera y 27% al frente.
Ruedas
Delanteras: llantas de 9 x 18 pulgadas, neumáticos 245/40 ZR 18.
Traseras: llantas de 12 x 18 pulgadas, neumáticos 325/30 ZR 18.
Aceleración 0-100 km/h
EB110: 3,6 segundos.1
EB110 SS: 3,2 segundos.
Velocidad máxima
EB110: 336 km/h.
EB110 SS: 348 km/h.



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